Las luces LED son luminarias de estado sólido: no contienen ni filamentos, ni gases almacenados en ampollas de vidrio, como los tubos fluorescentes. Esta característica, les otorga una excepcional resistencia y duración. La luz se produce mediante un material semiconductor que genera una forma de luminescencia al someterlo a una corriente eléctrica.

Por otra parte, el encarecimiento energético y la presión para reducir las emisiones de dióxido de carbono (CO²) son asuntos serios a los que se enfrentan actualmente muchas organizaciones.

La iluminación representa un 15% del consumo de electricidad en Latinoamérica y, aproximadamente, las tres cuartas partes de los sistemas instalados utilizan tecnologías anticuadas e ineficientes. Ante este panorama, existe un enorme potencial para renovar el alumbrado y reducir significativamente el consumo de energía.

Debido a sus significativas ventajas y al rápido desarrollo tecnológico, estas luminarias están llamadas a sustituir las fuentes de luz tradicionales.